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Factores que facilitan una relación amorosa (Parte II)

En la Parte I afirmé que nuestra tendencia a formar parejas tiene su origen en el “Deseo” –ese impulso de satisfacer nuestras necesidades-, un deseo que cuando se dirige hacia una persona que potencialmente reúne las condiciones para satisfacer nuestras necesidades, ese deseo se convierte en “Atracción”. A su vez, esa atracción cuando es muy intensa induce en nosotros un estado psicológico que nos permite fortalecer esa atracción; ese estado psicológico es el “Enamoramiento”. Pero, también dije que el enamoramiento -o estado de Enajenación Mental Transitoria (EEMT)- desaparece; es transitorio, no perdura.

¿Por qué desaparece? En primer lugar, porque es una condición de nuestro ser en la cual nuestro organismo se centra en fortalecer la atracción creando un “Apego”; y en segundo lugar, porque mientras creamos ese apego no somos 100% funcionales en otras áreas de nuestra vida y nuestro organismo procurará –tarde o temprano- restablecer el equilibrio, de tal manera que seamos funcionales en las diferentes áreas de nuestra vida. Por eso es que mientras estamos “enamorados” perdemos la noción del tiempo, hasta sentimos “maripositas” en el estómago. Pero una vez que ese “apego” se ha construido, volvemos a la normalidad.

Ahora bien, ¿qué es el apego? ¿Qué es eso que “acaba” con el Enamoramiento? Básicamente, el apego es un estado afectivo que creamos para reproducir las “alegrías” y evitar los “miedos”, las “iras” y las “tristezas” que resultan de las relaciones entre humanos. Me atrevo a decir que la función biológica y adaptativa de que estemos diseñados para construir apegos es la de: reproducir lo placentero y evitar lo desagradable. Pero además, también podemos decir que el “apego” es un patrón relacional; una forma más o menos estable de relacionarnos con todas las personas.

Podemos entonces identificar tres (3) tipos de apegos:   

Apego Seguro. Se asocia con relaciones confiadas y positivas. Con más autonomía previa, mejor selección de pareja, ideas más realistas y favorables sobre el amor, es más fácil la intimidad y el compromiso, hay más satisfacción en el vínculo y mejores rupturas cuando se decide terminar una relación.

Apego Ansioso. Se asocia con relaciones dependientes y contínua necesidad de confirmación de que se es amado, dificultades para la autonomía, búsqueda y selección precipitada, miedo a no ser amado, miedo a la pérdida y celos frecuentes, ideas contradictorias sobre el amor, dificultad para romper.

Apego Evitativo. Se asocia con relaciones desconfiadas y distantes. Con pseudo (falsa) autonomía emocional, miedo a la intimidad, dificultad para establecer relaciones, relaciones con poca intimidad, dificultad para las manifestaciones afectivas, ideas pesimistas sobre el amor, aparente fácil ruptura, inseguridad camuflada.

¿Cual es tu tipo de apego predominante? Tu tipo de apego determinará el tipo de relación amorosa que establezcas con tu pareja. Además, recuerda que cuando reconocemos las tres (3) etapas de la formación de parejas: Deseo, Atracción y Enamoramiento, más fácil será mantener siempre viva la llama de la pasión con una pareja estable; simplemente, debemos esforzarnos en reactivar –constantemente- el Deseo, que la Atracción y el Enamoramiento ocurren solos.

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  1. shayra
    22 septiembre 2009 en 2:26 PM

    hola profe!! me gusta mucho lo que escribió, tengo una interrogante.CUÁNDO SE PUEDE DECIR QUE EN LA RELACIÓN EXISTE AMOR?? CUANDO SE ACABA EL ENAMORAMIENTO Y SE ES CAPAZ DE CONTINUAR LA RELACIÓN??

    • Psic. Nelson Ledezma
      23 septiembre 2009 en 10:06 AM

      Hola Shayra.. dijiste “una interrogante”, pero leo dos.. Bien, mi respuesta a la primera: si bien no hay un consenso sobre lo que es el amor, yo sugiero que el amor es una construcción cognitiva, más que un sentimiento o afecto per se. Al menos en cuento a las parejas se refiere, por eso prefiero hablar del apego u otro concepto para definir la dimensión afectiva que comunmente llamamos “amor”. En tanto afecto, ese “amor” existe conjuntamente con el enamoramiento; en tanto construcción cognitiva, existe en la medida que así lo vayamos edificando, construyendo… En fin, el amor -literalmente- se hace (en un sentido cognitivo-afectivo), no nace.

    • Psic. Nelson Ledezma
      23 septiembre 2009 en 10:12 AM

      En cuanto a la segunda interrogante, no me queda clara. Por fa, replanteala o cuando nos veamos en la Universidad lo conversamos. Te explico mi confusión con tu redacción: no sé si me estás preguntando en qué momento se acaba el enamoramiento (creo que eso ya está respondido en el artículo) o si me estás preguntando qué ocurre (si es posible continuar) con una relación cuando se acaba el enamoramiento. (No olvides, además, que aunque si te entienda ese “enrredo” sigo siendo tu Profe y no “peló una” para contribuir con tu aprendizaje). Un beso.

  2. shayra
    23 septiembre 2009 en 1:42 PM

    jajajajajaaa… es que eran dos en una!! pero gracias ya lo entendí, recordé que en una clase de psicología lo dijiste!! RESUELTO MI CONFLICTO COGNITIVO jajajaa…

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