Inicio > Psicología y Cristianismo > Psicología Cristiana: ¿Será posible?

Psicología Cristiana: ¿Será posible?

He observado -no con poca preocupación- como en los círculos “protestantes” (leáse: evangélicos) contemporáneos se ha venido dando una “psicologización” de la asesoría pastoral, la ayuda espiritual, etc.; es decir, cada día más pastores se interesan en “aprender” psicología o más psicólogos/as son incorporados en las labores de aquellos. A mi entender, esto conlleva el doble riesgo de: a) secularizar la fe (preocupante para quienes defendemos el espacio que la fe y la religión deben ocupar en la vida humana) y b) simplificar a las Ciencias Psicológicas (preocupante para quienes defendemos el espacio que estas ciencias ocupan en el universo del saber humano). Hablo entonces, como quien “tiene dolientes” en ambos bandos del tema en cuestión. Esto (para algunos) quizás me reste “objetividad” o, por el contrario, me dé mayor “legitimidad”; en todo caso, me permito abrir el debate y “exponer” mis reflexiones a la crítica para ahondar en los límites de cualquiera de las posiciones que uno pueda asumir en estas diatribas. En consecuencia, creo necesario aclarar un par de puntos: primero, lo que sigue está dirigido a Pastores(as), líderes y cristianos(as) (Protestantes o no) interesados en el tema; y, segundo, hablo como un crítico del dogmatismo en cualquiera de sus formas (religioso, científico, filosófico, etc).

Es necesario tomar en cuenta que todo(a) psicólogo(a), cristiano(a) o no, ha recibido una formación académica y secular que sigue pautas, principios y criterios científicos. En consecuencia, debe el pastor y la iglesia tener presente que la fe en Cristo y la espiritualidad no forman parte del bagaje teórico-metodológico de la psicología. En otras palabras: ningún(a) psicólogo(a) recibe entrenamiento académico para que desempeñen su profesión bajo una perspectiva bíblico-espiritual o cristiana.

Por otra parte, en cuanto a psicólogos(as) cristianos(as), es altamente deseable que tanto éstos(as), como el pastor y su iglesia deben tener claro cuales son los vínculos y diferencias que hay entre la psicología aplicada (entendida como: la disciplina secular que se ocupa de desarrollar y aplicar técnicas orientadas a la adaptación o inserción plena de los individuos a los contextos sociales que se asumen como normativos del orden social) y la teología pastoral (entendida como: la disciplina religiosa que se ocupa de sistematizar y fundamentar las prácticas de los líderes –pastores- cristianos mediante las cuales éstos procuran que los creyentes alcancen un conocimiento pleno y vivido de su fe).

Digo lo anterior debido a que, tampoco los(as) psicólogos(as) cristianos(as) reciben entrenamiento en sus iglesias para que desempeñen su profesión en armonía con las doctrinas bíblicas. De allí que entre los(as) psicólogos(as) cristianos(as) no exista unanimidad sobre como se relaciona su fe con los principios de la escuela psicológica en la cual han sido formados(as); más aún, en torno a este tema, tampoco es “unánime” la postura que asumen los(as) cristianos(as) en general. Así, es posible identificar las siguientes tendencias sobre la relación entre la psicología y la teología pastoral:

1)     La “fusión” entre la psicología y la teología pastoral: En este caso, se concibe que el discipulado, ministerio pastoral y, en general, la “maduración” de los(as) creyentes en la fe cristiana, deben nutrirse o “reforzarse” con las herramientas científicas de la psicología secular, procurando conformar una Psicología Cristiana; la cual no deja de ser una especie de “Psicología Aplicada a la Fe Cristiana” que se deriva de la psicología secular. El problema no resuelto (para un cristianismo autónomo en su desarrollo) por esta “Psicología Cristianizada” es que siempre la psicología secular tendrá la última palabra, ya que es ésta la que “nutre” a la teología, no al revés; además, cuando ésta disciplina no tiene “herramientas” para determinados casos (reconocidos como “psicopatológicos” por la psicología clínica) sus practicantes (pastores o no) se ven en la obligación de remitir tales casos a psicólogos clínicos calificados.

2)     La “coexistencia” entre la psicología y la teología pastoral: Estos al igual que los partidarios de la fusión conciben que el discipulado, ministerio pastoral y la “maduración” de la fe cristiana pudiesen nutrirse –aunque no lo vean como estrictamente necesario- de la psicología secular. Desde esta perspectiva no se pone el mismo énfasis en desarrollar un cuerpo teórico propio (ej. No se dice que la psicoterapia con un “terapeuta” cristiano sea necesaria para que éste le ayude a liberarse de ataduras espirituales que impiden su crecimiento en la fe); de igual manera, tampoco hay una oposición abierta a que se empleen herramientas psicológicas para ayudar a los creyentes. Típico de esta fusión débil es que quienes la practican parecen ser partidarios de posturas teológicas liberales (ej. Aquellos que niegan la doctrina de la Depravación Total), o suelen ser partidarios de una visión ecléctica de las disciplinas científicas y humanas.

3)     La “separación” entre la psicología y la teología pastoral: Quienes no defienden que se pueda dar algún tipo de relación entre la psicología aplicada y la teología pastoral conciben a estas dos disciplinas como dos áreas no relacionadas, que –a lo sumo- se ocupan de dos esferas distintas de la realidad humana. El problema aquí es que no siempre resultan satisfactorios los “limites” que se señalan para una u otra disciplina. En consecuencia, es muy fácil caer en la “negación” de cualquier aporte que la psicología aplicada (y principalmente, la psicología clínica) pudiese hacer en el beneficio de un(a) creyente que presente un problema de los que se ocupa la psicopatología.

4)     La “independencia” entre la psicología y la teología: Bajo esta perspectiva podemos encontrar a quienes conciben y respetan a estas dos disciplinas como dos áreas diferenciadas y no relacionadas que, necesariamente, se deben ocupar de dos esferas distintas de la realidad humana. Desde esta perspectiva se procura superar los “excesos” y “limitaciones” de los enfoques anteriores, de tal manera que no se busca: 1) crear un marco teórico psico-teológico (enfoque de la “fusión”) para el ministerio pastoral y la consejería cristiana; 2) permanecer indiferentes ante el avance de las corrientes y escuelas psicológicas para que pastores, consejeros(as) y creyentes las usen (y fusionen) según el criterio particular de cada quien (enfoque de la “coexistencia”); y 3) negar los aportes y avances de la psicología en la comprensión y solución de los problemas humanos (enfoque de la “separación”). Por el contrario, de lo que trata esta perspectiva es de reivindicar la reflexión teórica necesaria sobre los límites que han de separar a la psicología de la teología pastoral pero que, al mismo tiempo, deje claro los espacios en los cuales la Doctrina Bíblica pudiese permitir la intervención psicológica. El problema con este enfoque es que tal reflexión teórica es aún muy incipiente, por lo que –en la práctica profesional (psicológica y ministerial) de sus partidarios- se le puede confundir con los enfoques de la “coexistencia” y de la “separación”. Adicionalmente, algo que hace más complejo su rápido desarrollo, es que se requiere del aporte teórico de psicólogos(as) cristianos(as) y de pastores(as) capaces de reflexionar teológicamente esta realidad, al margen de (y dispuestos a sacrificar) los principios de las escuelas psicológicas en las cuales han sido formados(as).

Anuncios
  1. Sandra
    27 enero 2011 en 8:44 AM

    Dios les bendiga, estoy de acuerdo con lo que dice este artículo, sin lugar a dudas que la Palabra de Dios es más que suficiente para transformar, sanar, restaurar al hombre y a la mujer, lo que sucede es que muchas veces en vez de orar más y escudriñar la Palabra de Dios para obtener ese entendimiento y sabiduría que viene de lo alto, y que Dios prometió darla alos que se la pidan, muchas veces caemos en el engaño del diablo y vemos más fácil y cómodo adoptar enseñanzas que nos presentan bajo un disfraz cuando en realidad son levadura. Tengamos cuidado hermanos, el Señor dijo: “escrudiñad las Escrituras porque en ellas os parece que tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mi”Juan 5:39

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: