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Magister o Especialista: Ideas para reflexionar sobre sus diferencias.

Lo que sigue a continuación sólo procura contribuir con la discusión que se ha ventilado en las primeras sesiones de clase del Postgrado en Psicología de la Instrucción (UCV), en la cohorte 2009-2. No pretende ser una reflexión acabada sino sólo un punto de partida para que juntos reflexionemos (en nuestras clases, fuera de ellas o en estos “espacios” virtuales) sobre el “perfil” que más se ajusta a nuestros particulares intereses en la formación de 4to nivel que estamos comenzando. Pretendo aquí esbozar algunas diferencias entre las opciones de Postgrado que nos son familiares en el contexto académico venezolano al finalizar nuestra formación de Licenciatura (o su equivalente: Profesor/a, Abogado/a, Ingeniero/a, etc.); por lo tanto, espero sirva también para aclarar un poco el panorama a otros profesionales y/o estudiantes interesados en cursar estudios de 4to nivel (no sólo a mis compañeros de clases -aunque en mi reflexión los tenga a ellos en mente).

Una nota sobre el “Contexto” académico venezolano.

En Venezuela disponemos de tres títulos académicos de “Postgrado” (debidamente reglamentados por el Consejo Nacional de Universidades -CNU -para mayor información, consulten la web del Consejo Consultivo Nacional de Postgrados: www.ccnpg.gov.ve), estos son: Especialista, Magister Scientiarum y Doctor (valga aclarar -según tengo entendido- que los llamados “Diplomados” no están reglamentados ni reconocidos por el CNU); como debería esperarse, estas tres titulaciones responden a perfiles profesionales distintos (aunque no siempre nos resulten del todo claros). Por otra parte, en cuanto a la “significación” colectiva (entiéndase: Representación social, prestigio cultural) de tales titulaciones en nuestro país, pareciese que las diferenciamos en un “orden” de complejidad creciente y/o dificultad ascendente (1. Especialidad -> 2. Maestría -> 3. Doctorado); y esto no sólo en los ámbitos académicos sino -peor aún- en el ámbito profesional en general (ej. vasta ver las puntuaciones otorgadas en cualquier “baremo” al concursar para un empleo). Nada más ajeno de la realidad, con ello sólo se consigue ignorar por completo el “perfil” que debe subyacer a cada una de las titulaciones en cuestión. Trataré entonces de delimitar tales perfiles que han de diferenciar a un/a Especialista de un/a Magister (y/o Doctor/a).

Dos “perfiles” distintos: Solucionador vs. Conocedor.

Para comenzar a diferenciar, propongo el contraste “Solucionador vs. Conocedor”. Entiendo que tal “solucionador” es quien dirige su esfuerzo intelectual (cognoscitivo-instrumental) a disminuir, controlar y/o eliminar la incidencia de una situación que puede interpretarse como problemática para alguien (individuo, institución, empresa, sociedad); un “alguien” -concreto en el tiempo (con identidad propia: Nombre y Apellido, Denominación Comercial e Institucional, etc.)- que además demanda un resultado útil a sus fines e intereses particulares, un resultado práctico que marque un antes y un después al proceso de intervención realizado por el profesional interventor; compare con la labor de un médico “especialista” en una determinada cirugía: opera (interviene) para “curar” (minimizar, eliminar) un problema (enfermedad) de un paciente (persona) en particular (no de todas las personas que padecen tal enfermedad o que la padecerán en el futuro).

En cuanto al “conocedor”, entiendo que el mismo es quien dirige su esfuerzo intelectual (cognoscitivo-instrumental) a describir, interpretar, explicar, predecir una situación y/o fenómeno determinado (no tiene por qué ser considerado como un problema) de interés general o particular. El beneficiario (cliente, demandante o usuario) de tales conocimientos no siempre es concreto (al margen de las instituciones que financien y/o demanden tales conocimientos); es decir, tal conocimiento trasciende el <aquí y ahora> de su producción. Es más, no siempre los resultados son los esperados (las hipótesis) y -aún así- siguen siendo válidos y útiles (generando hipótesis alternativas y nuevas vías de estudio). Retomando la metáfora del médico mencionada arriba, compare con la labor de dicho “especialista” en un estudio epidemiológico: esta vez reúne datos, los interpreta, analiza, evalua las condiciones y/o características que tiene la propagación de una determinada enfermedad en una población bajo estudio; sus resultados y conclusiones no sólo permitirían describir (caracterizar) la epidemia, quizás apunte a explicarla (establecer relaciones causales-funcionales entre variables), a predecirla (cuando y bajo qué condiciones ocurrirá otra vez). De hecho, si su estudio es riguroso, válido y confiable (y en función de su amplitud) pudiese arrojar “luces” (nuevas hipótesis) para continuar indagando en las variables causales a fin de “controlar” esa epidemia en un futuro, ya sea a nivel macro (en la comunidad en general) o micro (en los individuos particulares).

Ahora bien, si el anterior contraste entre “solucionador vs. conocedor” ha sido claro, entonces es más fácil entender una de las diferencias que pudiesemos establecer entre especialistas y magister: los “Especialistas” vienen a ser profesionales capacitados para intervenir y solucionar problemas; los “Magister”, estarían capacitados para comprender y explicar situaciones. Sin embargo, -aclaro- no creo pertinente diferenciarlos en función de una presunta complejidad “creciente”: ambos tienen sus propias complejidades; es decir, requieren habilidades (cognoscitivas, personales y hasta motoras), cualidades, destrezas y/o condiciones personales diferentes. Así, ¿imaginan ustedes a una persona introvertida, tímida, que en su rol de “especialista”, tenga que “vender” un proyecto de intervención “X” ante la junta directiva de un canal de TV? O, por el contrario, una persona de pensamiento práctico -pragmática- que se tenga que desempeñar como “investigador” y tenga que reflexionar sobre las múltiples maneras de entender un fenómeno, ¿que tal lo haría?

Adicionalmente, creo oportuno señalar que tampoco es adecuado diferenciar a un “Especialista” de un “Magister” por su vínculo con la investigación científica; entendiendo por investigación científica aquella “(…) investigación crítica, controlada y empírica de fenómenos naturales, guiada por la teoría y la hipótesis acerca de las supuestas relaciones entre dichos fenómenos” (Kerlinger, 1988:11). A mi entender, tal investigación no es ajena a ningún profesional solo que cada uno se involucra desde ópticas diferentes, con énfasis diferentes: el Especialista investiga científicamente desde una óptica mayormente “inductiva” (de lo particular -que constituye su día a día- a lo general -las leyes científicas) y centrado en la creación de vias “alternas” para la intervención y la “traducción” de los conocimientos teóricos-conceptuales en herramientas prácticas -pragmáticas- útiles en contextos específicos. A su vez, el Magister investiga científicamente desde una óptica básicamente “hipotético-deductiva” (de lo general a lo particular) y se centra en la creación de “herramientas conceptuales”, así como en la ampliación, comprobación y/o modificación de los conocimientos ya existentes y trascendentes a los contextos expecíficos en los cuales se estudian los fenómenos.

Para finalizar, otra diferenciación necesaria: Investigador Novel vs. Investigador Creador.

No quiero cerrar estas ideas sin decir algo en torno a los doctorados. Si el Magister lo podemos equiparar con un “Investigador Novel” (novato), entonces al Doctor podríamos equipararlo con un “Investigador Creador”. En síntesis, así podemos verlo: un/a Doctor/a es un investigador de mayor jerarquía que un Magister por cuanto está formado/a, entrenado/a y comprometido/a con la creación (innovación) de nuevos conocimientos en su área de experticia. Se trata de un nivel de estudios que cierra el ciclo formativo iniciado con la Maestría -al menos esa es la función que se observa en la realidad académica venezolana; es el paso lógico que sigue a los estudios de Maestría, no así a los estudios de Especialización. Para decirlo en otras palabras -aunque puedan resultar polémicas- no me parece adecuado asumir que un Especialista tenga que “completar” su formación profesional cursando un programa doctoral (a menos que quiera re-direccionar su ámbito de desempeño profesional a la esfera de la investigación, al margen de su entrenamiento para la intervención); creo que lo más adecuado -para “completar” su formación profesional- es enrrumbarse en un proyecto individual de proseguir cursos de actualización, de perfeccionamiento profesional y/o diplomados (o master en Universidades internacionales) vinculados con su área de especialización.

Finalmente, para “resumir” lo dicho en este artículo en una frase final: El Especialista está formado para producir cambios en la realidad, el Magister está formado para producir cambios en el conocimiento de esa realidad.

Referencia.

Kerlinger, Fred (1988). Investigación del Comportamiento. (3º Edición, 2º Edición en Español).  México: McGraw Hill Interamericana.

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  1. miriam caraballo
    18 septiembre 2009 en 7:18 PM

    Estimado colega y compañero:

    Te felicito por la extraordinaria iniciativa que has tenido al desarrollar tu visión comparativa entre los cursos de especialización, maestria y doctorado. Las ideas que has planteado las comparto plenamente y creo, son un valioso aporte para decidir sobre la opción profesional màs conveniente, atendiendo a los intereses particulares de cada uno de nosotros.
    Saludos,

    • Psic. Nelson Ledezma
      18 septiembre 2009 en 8:32 PM

      Hola Miriam….. Gracias por tus palabras!
      De eso se trata, de dar un aporte. Lo importante del intercambio de ideas es fortalecer nuestras preferencias o hacer los ajustes y cambios más adecuados. En cuanto a los “intereses particulares” creo que son fundamentales, definen lo que queremos hacer; al fin de cuentas, somos nosotros mismos los responsables de articular nuestras preferencias e intereses y darles una forma coherente. Tal vez un detalle que me faltó incluir (lo dejaré para otra entrada) es lo que tiene que ver con la finalidad de una maestría, en cuanto paso previo para doctorarse, y la importancia de la inserción de una linea de investigación personal en un marco académico-institucional….. Seguiremos reflexionando.
      Un saludo.

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